La Silampa es un lugar que permaneció oculto por muchos años, en lo que sólo los lugareños podían disfrutar de su singular belleza.

Hace algunos años se realizó la titulación de tierras del sitio y algunas fotos fueron publicadas en Facebook, de ahí en adelante la historia cambió.

El turquesa de sus profundas aguas nos cautivó de inmediato.

Lo vimos y cabe resaltar que cada fin de semana cientos de personas publican fotos de esta belleza natural en Instagram.

El Chorro La Silampa, una piscina natural escondida entre las altas montañas de Chitra, en Calobre de Veraguas.

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Salimos desde Chiriquí, muy temprano con rumbo a Santiago de Veraguas, siguiendo las señales llegamos hasta Calobre, en donde nos dirigimos hacia el área conocida como la Yeguada para acampar ahí, lugar al que le dedicaremos otro post en el futuro.

Luego de un leve desayuno, nos dirigimos a Chitra.

Localizamos un jovencillo de 14 años llamado Alexander quien se ofreció a llevarnos por un costo de 15 balboas.

Aceptamos el precio y nos fuimos rumbo al Chorro, luego de los primeros pasos mi querida amiga se ha dado un pequeño susto, al ver la semejante montaña que aparecía al frente, sin embargo yo emocionado, le indiqué que valía la pena totalmente, y así seguimos, al llegar a la cima de la montaña había una extensa planicie.

La brisa y el calor del sol hacían un contraste excepcional.

Descansamos un momento y comenzamos a bajar la montaña entonces que tiene más de 100 metros de altitud, nuestro guía nos indicó el lugar desde lo alto y le dimos permiso a regresar, pues como nos había dicho ya había ido 4 veces, así que le dejamos que fuera por más clientes.

Justo al regresarse Alexander empezó para nosotros la parte difícil, la bajada de aquella montaña es bastante complicada debido a lo rocoso del terreno y las piedras sueltas que te hacen resbalar, aunque en mi caso usualmente logro visualizar las mejores áreas del terreno para caminar, no nos ha ido tan mal.

Al llegar a la parte baja de la montaña, llegamos finalmente al Chorro La Silampa, compuesto por varios pozos de poca profundidad y bellos colores y la gran piscina natural, donde logramos hacer como muchos otros impresionantes clavados.

Todo ese calor que traes de la caminata lo olvidas cuando entras en esas frescas aguas, buceando pues ver los colores de las rocas, que hacen un contraste con el agua y te hacen dar cuenta que no hay nada parecido en Panamá.

Luego de un largo rato de disfrute en el chorro, caminamos un poco más abajo para ir a la cascada que está justo debajo del chorro, la vimos desde arriba y también bajamos para tomarnos fotos.

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Luego de eso regresamos al Chorro, nos seguimos bañando hasta que por la tarde decidimos volver, esta vez les he dicho a mis amistades que subiría trotando, así que empecé subí la montaña en 26 minutos, descansé un poco en la planicie y continúe bajando el otro lado de la montaña.

Al llegar a la carretera paré el reloj, 36 minutos exactos me tomó el recorrido de vuelta. 

Sin lugar a dudas, el chorro La Silampa es otro diamante de la naturaleza panameña, su belleza cautiva a propios y extraños, que esperamos no sea dañado por la mano del hombre.

Raul
Author: Raul